
Hubo un tiempo, jefe, en el que el estreno de una película de superhéroes paralizaba el mundo. No era solo ir al cine; era participar en un ritual colectivo, una liturgia de efectos visuales y épica que nos mantenía al borde del asiento. Sin embargo, algo se ha roto. Esa chispa que nos hacía contar los días para el próximo tráiler parece haberse extinguido, dejando paso a una sensación de apatía generalizada.
El declive del cine de superhéroes no es una invención de los críticos más pedantes de Hollywood ni un berrinche de los fans «old school». Es una realidad palpable en las cifras de taquilla y, sobre todo, en la conversación social. ¿Qué ha pasado para que hayamos pasado del éxtasis de Avengers: Endgame al encogimiento de hombros actual? Vamos a desgranarlo paso a paso, porque el problema es mucho más profundo de lo que parece a simple vista.
El cansancio del multiverso: ¿Marvel y Dc exageraron?
Si hay un concepto que ha pasado de ser una promesa de infinitas posibilidades a un dolor de cabeza logístico, es el multiverso. Lo que en un principio parecía la herramienta definitiva para traer de vuelta a viejas glorias y explorar realidades alternativas, se ha convertido en el mayor enemigo del declive del cine de superhéroes.
El problema del multiverso es que elimina el riesgo. Mira, jefazo, si un héroe muere pero sabemos que hay otras diez versiones de él en universos paralelos, la muerte pierde su peso dramático. La narrativa se vuelve barata. Marvel y DC han abusado tanto de esta fórmula que el espectador medio ya no siente que nada de lo que ocurre en pantalla sea definitivo.
Además, la complejidad ha escalado a niveles absurdos. Para entender la película «A», tienes que haber visto la serie «B», haber leído el cómic «C» y recordar un cameo de hace tres años. Esa barrera de entrada ha agotado al público. La gente quiere ir al cine a disfrutar, no a hacer deberes. Como bien apunta el análisis de IMDb sobre tendencias de taquilla, la saturación de tramas interconectadas está expulsando al espectador casual que solo buscaba dos horas de entretenimiento sin complicaciones.
Por qué las películas de superhéroes ya no generan eventos como antes
Antes, una película de superhéroes era un «evento». Hoy es «contenido». Esa es la diferencia clave, jefe. Con la llegada de plataformas como Disney+, la estrategia cambió: se priorizó la cantidad sobre la calidad para alimentar al algoritmo. Al inundar el mercado con tres o cuatro películas al año, sumadas a otras tantas series, el género perdió su exclusividad.
Cuando algo está en todas partes todo el tiempo, deja de ser especial. El declive del cine de superhéroes se debe, en gran medida, a la industrialización excesiva del proceso creativo. Ya no se siente la visión de un director, sino la mano de un comité de marketing que rellena casillas. El «factor wow» ha sido sustituido por una fórmula de montaje rápido y bromas prefabricadas que ya no sorprenden a nadie.
Incluso los grandes nombres han empezado a desmarcarse. Actores y directores que antes se peleaban por un papel en una franquicia, ahora lo ven con cautela. La mística ha desaparecido.
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El problema no es el CGI: es el guion
A menudo escuchamos que la gente está cansada de los efectos especiales por computadora (CGI). Pero vamos a ser sinceros, jefazo, hemos aceptado CGI mediocre durante décadas si la historia era buena. El verdadero síntoma del declive del cine de superhéroes es la pobreza de sus libretos.
Estamos viendo guiones que parecen escritos por una inteligencia artificial básica que solo sabe seguir la «Estructura de Tres Actos» de manual. Personajes con motivaciones planas, villanos que son el espejo oscuro del héroe y, lo más grave, una ausencia total de subtexto. Las películas de superhéroes solían ser metáforas de problemas reales: la responsabilidad, la soledad, la política. Ahora, muchas de ellas son solo vehículos para vender el próximo juguete o preparar la próxima secuela.
La falta de apuestas emocionales reales es alarmante. Si el guion no nos hace conectar con la humanidad del héroe, no importa cuántas ciudades exploten en pantalla. El espectador se desconecta porque no hay nada en juego que le importe de verdad.
¿Estamos viviendo el declive del cine de superhéroes o solo una transición?
Es la pregunta del millón, jefe. Algunos expertos sugieren que el género de superhéroes está sufriendo el mismo destino que el Western en los años 60. No va a desaparecer, pero dejará de ser el eje central de la industria. Sin embargo, todavía hay esperanza si las productoras entienden que «menos es más».
Éxitos recientes como Spider-Man: Across the Spider-Verse o Guardians of the Galaxy Vol. 3 demuestran que el público todavía responde cuando hay una visión artística clara y un corazón latiendo detrás de la capa. El declive del cine de superhéroes podría ser simplemente una purga necesaria para eliminar la mediocridad y volver a centrarse en contar historias que importen.
Estamos en un momento de transición donde los estudios están aprendiendo (a base de fracasos millonarios) que no pueden dar por sentado al público. El espectador ha madurado, se ha vuelto más exigente y ya no se conforma con el mismo plato recalentado. Para entender mejor cómo la crítica ha ido variando su percepción sobre estos blockbusters, vale la pena revisar las reseñas históricas en Rotten Tomatoes, donde el consenso de la crítica ha sido cada vez más implacable con las fórmulas repetitivas.
Mi opinión personal (y la de muchos otros que no se atreven a decirlo)
Aquí es donde me pongo serio contigo, jefazo. Mi opinión es que nos hemos vuelto «adictos» a la nostalgia y los estudios lo saben. Nos venden el regreso de un actor de hace veinte años para tapar los huecos de una historia vacía. Y eso, amigo mío, es pan para hoy y hambre para mañana.
Personalmente, extraño la época en la que cada película de superhéroes se sentía como un experimento. The Dark Knight o Logan no intentaban construir un universo; intentaban ser grandes películas de cine. Ese es el camino de vuelta. Si las productoras siguen obsesionadas con los planes a diez años y las escenas post-créditos, el declive del cine de superhéroes será irreversible. Necesitamos directores con voz propia y estudios con el valor de dejarles trabajar.
Curiosidades que quizás no sabías sobre esta crisis
Para que te luzcas en la próxima charla con tus amigos, aquí te dejo unos datos curiosos sobre esta situación:
- El fenómeno de la fatiga: El término «Superhero Fatigue» no es nuevo, pero Google Trends muestra que sus búsquedas se han disparado un 300% en los últimos dos años.
- Presupuestos desorbitados: Películas que antes costaban 100 millones de dólares ahora cuestan 300 millones, lo que significa que necesitan recaudar casi 800 millones solo para no perder dinero. Un listón casi imposible hoy en día.
- La maldición del segundo acto: La mayoría de las críticas negativas de los últimos años coinciden en que el segundo acto de estas películas es idéntico: una exposición larga de trama multiversal que no lleva a ninguna parte.
Conclusión y reflexión final
El declive del cine de superhéroes no tiene por qué ser el final de los tipos con mallas, sino una llamada de atención. El público ya no es el mismo que hace diez años; hemos visto demasiado y ya conocemos todos los trucos. Si el género quiere sobrevivir, debe dejar de ser una línea de montaje y volver a ser arte.
¿Y tú qué opinas, jefe? ¿Crees que todavía hay espacio para la sorpresa o estamos ante el agotamiento definitivo del género? ¿Cuál fue la última película de superhéroes que te hizo sentir algo de verdad? ¡Déjame tu opinión en los comentarios y abramos el debate!





